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Sudadera REIITE "La oreja de morfeo"

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En el planeta de las diferencias, parece que hay todo tipo de orejas: grandes, pequeñas, peludas, puntiagudas, estrechas, redondeadas, con pendientes, mutiladas y dilatadas. Pero lo que todas guardan en común es que todas, al caer la noche, son sus dueños quienes “pliegan la oreja” y en sus sueños, sus oídos se abren a la voz de Morfeo. La oreja de la mente que sueña está aturdida y cada noche le pregunta a Morfeo:

 

- Dime Morfeo, ¿por qué sueño?

- Querida oreja, tu mente subconsciente está llena de información nefasta sobre un mal que nadie cometió, pero ella no para de recrear la falsa mancha; y al proyectar las imágenes soñadas, cree que será salvada cuando se esconda en una pequeña pulga soñada.

- Dime Morfeo, ¿por qué tengo experiencias aunque no esté mi cuerpo? ¿Por qué aparecen tantos desconocidos en mi sueño? ¿Por qué no existe el tiempo, no sé ni cómo salgo ni cómo entro?

 

- Ay orejilla, escucha. La percepción del tiempo y el espacio es el engaño. Lo primero, el cuerpo nunca es necesario salvo que así lo creas. Ya sabes, eres la mente libre que experimenta lo que cree que desea. Tu cuerpo está en tu mente, y no la mente en tu cuerpo. Segundo, no aparece ningún desconocido, ¿aún no te has dado cuenta de que solamente hay una mente que sueña dando vida a todos ellos para recrear tu creencia? Tus memorias guionistas, eligen la temática de la película y después preparan a los actores y el decorado. Por lo que, ¿para qué engañarte cambiando de actores y decorado si no cambias el género cinematográfico y descubres que siempre eres la mente sin nombre soñando y a la vez actuando? Y en cuanto al tiempo y al espacio, también son soñados. Solamente las “historias” explican cómo te vas y cómo has llegado, pero sus voces nunca saben lo que está pasando. De ti depende que te las creas.

 

- Y dime Morfeo, ¿cómo puedo ser consciente de la diferencia entre el sueño y la vida cotidiana? 

 

- Mientras lo preguntes, demuestras que sigues soñando, pues pregunta el personaje soñado y no la mente soñadora que cuando se reconoce, se libera y se convierte en pura expresión de goce. Ésta cuando despierta, sabe que es. Yo siempre, dentro del sueño, te estoy guiando. No hay diferencia entre la noche y el día, salvo el presupuesto de los decorados. Mientras tu mente esté dividida, veas opuestos y creas que hay algo contrario a la vida, seguirás soñando. Por eso, observa sin cansancio y suelta cada mínima creencia que fortalece a la pesadilla como real. 

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